Pensaba, antes de ponerme a escribir, que la Navidad es una bonita fiesta de familia y justo ahora asisto al comienzo de una, a sus primeros pasos, como cuando hace un mes acompañé a María y a Ricardo en los suyos. Y eso me contagia una alegría enorme y me da mucha paz.
La familia, la peana que sostiene a cada hombre. Ahí es donde vino a nacer Jesús, en la noche de un 24 de diciembre de hace más de dos mil años. Nació de María y junto a ella y a José, el Niño fue haciéndose mayor: jugaba, aprendía, trabajaba, ayudaba…
Navidad. Nacimiento. Vida. Alegría.
Ya se acerca el día importante. Va terminando el Adviento, estamos preparándonos contentos para la llegada del Salvador. Por eso, además del hueco que le hacemos en el corazón, adornamos la casa y la ponemos bonita, para invitarle a quedarse con nosotros, en familia, como uno más.
Desde que alcanzo a recordar, en casa ‘armamos el Belén’ y también traemos un abeto y le colgamos bolas de colores y otros cachivaches divertidos y lo rodeamos con luces blancas.
El portal, la Sagrada Familia, la lavandera, el río de papel de plata, los pastores, los animales… nos ayudan a tener más presente que nunca a lo largo del año lo que ocurre en Navidad, lo que de verdad sucede cada año por estas fechas, una y otra vez, siempre.
Sin embargo, nunca me había preguntado por qué tenemos la costumbre de poner un árbol. Y el otro día, trasteando por una web amiga, encontré un fragmento de un texto del Papa que os dejo aquí para que descubráis como yo, por si no lo sabíais, que también pinta bastante en esta época. Y para los más espabilados y despiertos, que lo releáis y disfrutéis igual que la primera vez.
“En las próximas semanas el árbol de Navidad será motivo de alegría […] Su forma en punta, su color verde y las luces de sus ramas son símbolos de vida. Además, nos remiten al misterio de la Nochebuena. Cristo, el Hijo de Dios, trae al mundo oscuro, frío y no redimido, al que viene a nacer, una nueva esperanza y un nuevo esplendor. Si el hombre se deja tocar e iluminar por el esplendor de la verdad viva que es Cristo, experimentará una paz interior en su corazón y será constructor de paz en una sociedad que tiene mucha nostalgia de reconciliación y redención” (Benedicto XVI, Audiencia, 12 de diciembre de 2008).
Y además os presento la página de Primeros Cristianos donde he aprendido curiosidades sobre esa tradición… vegetal. Este año miro al pinito parpadeante del salón con otros ojos, ahora me parece mucho más bonito.
Buen fin de semana a todos los beleneros bullangueros, en plena cuenta atrás para la Nochebuena :)