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lunes, 8 de diciembre de 2014

El milagro de Empel, por NDAP (transcrito desde otro sitio)

Los infantes españoles prefieren la muerte a la deshonra.
Ya hablaremos de capitulación después de muertos

Capilla de Empel dedicada a la Inmaculada Concepción, patrona de la Infantería Española

Buena divisa: elfestivaldebebelenes tampoco capitula, por duro que sea el asedio de la pereza. Transcribo las letras del Comandante de Infantería Francisco Ángel Cañete Páez que he encontrado el la página del Obispado de Alcalá sonre la Inmaculada. Las fotos son de este sitio.
Supone esto abrir por todo lo alto el FestivalBelenero. En próximas jornadas un cuadrante, para que trabajemos un poquito Y luego ya se verá. Y ahora, a leer.



El Patronazgo de la Santísima Virgen Inmaculada sobre los infantes españoles se atribuye a un acontecimiento acaecido en las postrimerías del siglo XVI. Corría el año 1585, y, tras la rendición de Amberes, Alejandro Farnesio dispuso que el Tercio Viejo de Zamora, a la orden de su Maestre de Campo don Francisco de Bobadilla, se situase en defensiva en la plaza de Bommel. Cuando la situación empezaba a ser insostenible, un hecho milagroso, atribuido a la Santísima Virgen, vino en ayuda de nuestros soldados. El día 7 de diciembre de 1585, un soldado de Infantería que se encontraba de centinela, al cavar sobre una trinchera con su útil de zapador, encontró un lienzo con la imagen de la Virgen Inmaculada; imagen que, debido al fervor religioso de nuestros soldados, fue llevada procesionalmente por todo el campamento.


Invierno en Flandes

Luego, la fe hizo el milagro. La madrugada siguiente (ya día 8), y sin hallar una explicación lógica, descendió considerablemente la temperatura, por lo que, al sospechar el conde de Holak, al mando de los holandeses, que sus barcos podían quedar atrapados entre los hielos, ordenó el levantamiento del cerco y huyó con su flota, bogando intensamente, bajo el fuego de los arcabuces de los soldados españoles que, en una reacción valerosa, le causaron una gran derrota. Decían los holandeses, en su huida, que sin duda «Dios era español, pues había obrado tan gran milagro». Los infantes del Tercio de Zamora, en agradecimiento a la Virgen Inmaculada, la proclamaron su Patrona, ejemplo que siguieron al poco los demás Tercios de Flandes y de Italia.
Este patronazgo, sin embargo, no tenía carácter oficial. Hubo, pues, que esperar algo más de tres siglos para que, con la preceptiva autorización de la Iglesia, la Real Orden de 13 de noviembre de 1892, pudiese proclamar oficialmente a la Santísima Virgen Inmaculada como Patrona del Arma de Infantería. Así se gestó la concesión de tal alto patronazgo.
Cuando, el 8 de diciembre de 1854, el Papa Beato Pío IX proclama, mediante la Bula Inefabilis Deus, «que la Divina Madre de Nuestro Señor, por singular gracia y privilegio de Dios Omnipotente, fue preservada inmune de toda mancha de culpa original», se da inicio en nuestra patria a los trámites para dar un refrendo oficial al patronazgo que la Virgen Inmaculada, desde siglos atrás, venía ejerciendo sobre nuestros infantes. Pero habían de transcurrir aún casi cuatro décadas hasta llegar al 26 de julio de 1892, cuando el Inspector de Infantería don Fernando Primo de Rivera y Sobremonte, recogiendo el unánime sentir de todos los componentes del Arma, eleva al ministro de la Guerra una solicitud para que fuese elegida Nuestra Señora la Inmaculada Concepción como Patrona del Arma.


Placa conmemorativa en al capilla de Empel. Año 2007. Más vale tarde...
 
Con cariño y gran satisfacción

El ministro de la Guerra, el Teniente General don Marcelo de Azcárraga, el 6 de agosto siguiente, acuerda trasladar dicho escrito al Provicariato General Castrense, para que, a la vista de los deseos expresados por el Arma de Infantería, manifestase si existía por su parte algún impedimento canónico en sancionar tal nombramiento. El 20 de octubre de 1892 contesta el Vicario General Castrense, en un escrito donde se trasluce todo el cariño del prelado hacia la Infantería, así como la gran satisfacción que le ha producido la propuesta de elección como Patrona del Arma de la Madre de Nuestro Señor en el misterio de su Concepción Inmaculada, aprobándola y confirmándola. Obtenida así la aprobación de la Iglesia, el 13 de noviembre de 1892, el ministro de la Guerra pone a la firma de la reina regente, doña María Cristina de Habsburgo-Lorena, la Real Orden en la que se declara oficialmente «Patrona del Arma de Infantería a Nuestra Señora la Purísima e Inmaculada Concepción, que ya lo fue del antiguo Colegio Militar y lo es de la actual Academia General y de un gran número de Regimientos». La reina doña María Cristina patrocinó la festividad del 8 de diciembre de aquel año, motivo con el cual se creó una medalla conmemorativa que llevaba en su anverso la imagen de la Virgen orlada con banderas de distintos Regimientos de Infantería y, en su reverso, el emblema del Arma con la leyenda: «El Arma de Infantería en la primera conmemoración de su excelsa Patrona, 8 de diciembre de 1892». Mi felicitación más entusiasta a todos mis compañeros, que el 8 de diciembre celebramos nuestra Patrona, con mi recuerdo emocionado a los infantes que cayeron por España, luciendo en el cuello de su guerrera la cornetilla del cazador, el arcabuz y la espada que distinguen el Arma. Que la Virgen Inmaculada siga velando por España y por su Infantería.

 

martes, 30 de agosto de 2011

Agosto y sus calores... navideños

Leo este artículo en la prensa de hoy.
Este es el espíritu belenero, con la que está cayendo, los sudores y la solanera fundiendo el alquitrán, uno que se pone con el asunto navideño.
Vale, si, son los alrededores del Belén, pero,
¿quién es el guapo que se atreve a liquidar el soniquete?
Por cierto, va con tiempo, que luego las prisas son muy malas:
María Jesús, maja, de este año no pasa, o hay pufo o a ver qué hacemos.

VAYA PELMADA DE 'GORDO' NAVIDEÑO

por Germán Ulzurrun
Diario de Navarra 30/8/2011

Creo que puede tener un pase que durante el gélido febrero, cuando estamos con los ojos enrojecidos y la moquita colgando, nos calienten publicitariamente el morro con la ilusión de reservar un crucero por el Caribe para julio, con el atractivo irresistible de un sustancioso descuento. Lo que juzgo como una pelmada deleznable es que llegado el que supuestamente debiera ser tórrido mes de agosto se empeñen en anunciar el 'Gordo' de la lotería de Navidad desde las marquesinas, en las paradas de las villavesas.
En plena canícula -dicen, que hubo días que apeteció la bufanda-, en elferragosto navarro, parece que t
ratar de colocar lotería de Navidad es una obscenidad del marketing, un anacronismo del calendario, que ya son ganas de importunar a los que por las fechas del abeto y el belén nos entra una especie de murria depresiva, que no se sabe muy bien si tiene que ver con la nostalgia o con el abatimiento porque el año se larga pitando y otro más que escapa para no regresar jamás.
Paso del 'Gordo'. Del 'Flaco', de Buster Keaton, de Charlot y todo el elenco del cine mudo con su tragicomedia risible. Puede que, efectivamente, el 'Gordo más Gordo' caiga -o resbale, tropiece, o se dé un tozolón-, en el lugar donde estuvimos unos días de vacaciones. Razón de más para no hacerse con un décimo. Desde ahora hasta el 22 de diciembre mira tú si has de mand
ar el pantalón veces a lavar. Y que en una de esas el décimo se queda en el bolsillo y cuando sale del tambor y lo rescatas descubres los estragos de la lejía. O que lo guardas en un rincón doméstico y lo olvidas. Yatodoeso,vaytoca. Entonces sí que te vuelves loco, te tiras de los pelos y maldices la mala suerte de haber sido ungido por la buena suerte, ¡para una vez!, y haber abandonado entonces el décimo de marras vete a saber dónde.

Son actores, no hay duda. La lotería no le toca a nadie. Si acaso, a Hacienda. La del jersei colorado salió en El internado, la señora de al lado, de los pantalones negros es Concha Cuetos y el mascamangas de la botella era figurante en El Comisario.
(El pie de foto es de NDAP)


No es mi cometido decirle a nadie si ha de jugar o no. Soy absolutamente refractario a pensar que un golpe de azar vaya a resolverme la vida. En cambio les tengo un respeto enorme a la mala suerte como a la normalucha. Convivo con ellas a diario y les he tomado hasta un cierto cariño.