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jueves, 6 de diciembre de 2012

Una memez como continuación

En la prensa de hoy, en ElMundo.es, traen lo del árbol de Navidad que cada año se instala en la Plaza de San Pedro, junto al Belén, que según parece se pone desde el 81 a instancias del Beato Juan Pablo II.  Bueno, santo, jolines.

Aún están, esos tontos, a vueltas con lo del buey y la mula, que es que hay que ser muy burro para mirar el dedo que oculta la luna, pero en fin, que desde que no hay clases de religión, así les va a esos tochos.
Tengo comprobado que en cualquier concurso de preguntas de la tele -yo soy muy del Saber y Ganar- cuando al campeonísimo le toca de tema "Religión" le suelen entrar los siete males y termina equivocándose.



Lo cual que os pego el texto que cierra el artículo de la susodicha página. Hay que leerlo con cuidado, porque es de ser muy tarugo:

Como ya es tradición, según apuntaron fuentes vaticanas, el belén podrá ser visto desde el 24 de diciembre por la tarde y se espera que estén también al lado del niño Jesús en el pesebre, José y María, el ángel, algunos pastores, así como también la mula y buey.

Atención, moto dos, que diría José María García, está pendiente de confirmación quién asistirá este año al Belén vaticano, según Europa Press-El Mundo.

lunes, 21 de noviembre de 2011

Bueno ¿qué?

Venga, que nadie se escaquee, que avisamos con tiempo.

¿Qué?

El FestivaldeBelenes, ¿qué?

Lo de siempre, yo me encargo del cuadrante y vosotros os lo saltáis, que aún no hemos empezado y ya me tenéis loco.

Yo hace tres semanas que como polvorones. Y aún no me he empachado.

Desde la pasada Navidad a hoy, veo por el vecindario que las telarañas cunden, pero como se que el beleneo lo llevamos dentro, volveréis como las oacuras golondrinas o moteadas o a topos que se yo, y en plan Almendro, le daréis a la tecla como está mandado.
Pues eso, que hay que ir pensando majos.

Feliz preNavidad

jueves, 6 de agosto de 2009

Ya llega, ya, por Nodisparenalpianista

Bueno, bueno, ya falta menos, a ver si no. Y como hay que ir animándose, os propongo que vayáis dedicándole un tiempo a los asuntos navideños. Y para calentaros un poco, cosa un tanto ociosa, dadas las fechas en las que estamos, os cuento algo que acontecía hace la tira y media por estas fechas.
Resulta que Antena 3 de radio, la mítica cadena de emisoras, la primera cien por cien privada en España, la primera que apostó por la FM -sería de risa rescatar a todos los profesionales que de costa a costa dijeron que era una locura emitir programas generalistas por la FM- y, sin duda, la más innovadora de su momento; en aquellos meses estaba siendo desmantelada en su contenido por un politiquerío infame. De allí habían salido sus grandes estrellas y se habían quedado unos cuantos inasequibles al desaliento, profesionales irrepetibles que hicieron, durante los pocos meses que quedaron entre el antenicidio y su clausura definitiva una radio de primerísima división. El gran Miguel Ángel García Juez o Javier Ares y su increíble equipo en las retransmisiones ciclistas. Hasta Marlasca, que le imprimió a El primero de la mañana un ritmo informativo que, desde entonces, creo que no se ha repetido en la radiofonía actual. Qué panda.

Lo cual, que aquel julio y aquel agosto, por las tardes se encargó de de amenizarnos los calores el sin par Carlos Pumares. A ver, insultantes retoños: igual os suena Pumares de Crónicas marcianas y de otros programas-basura por los que deambulaba últimamente. Nada que ver. Si, era un provocador y un follonero, pero sobre todo era un gran crítico de cine que reunía, pasadas la una y lo que a García le daba la gana, a un montón de fanáticos del cine, noctámbulos varios y estudiantes con ínfulas para escucharle dar leña con alegría y chispa en su Polvo de estrellas. Total que le ponen a cruzar la canícula en los estudios de Okendo 23 para alegrarnos las tardes, sudando la gota gorda y tal, que la extensión del aire acondicionado es algo moderno y así.
En aquel macroprograma de música y entrevistas, comentarios y desvaríos en general, había de todo menos cine, pero sobre todo, resultaba espectacular porque a las cuatro de la tarde, a las cuatro más los informativos, colocaba un villancico. Aquellos gotarrones de sudor, las chanclas y las bermudas, la nostalgia piscinera, la caza del avieso mosquito, de pronto, salía Bing Crosby cantando Blanca Navidad y uno que quedaba helado. O el Rat Pack, o Raphael y el Tamborilero. Y claro, cómo no quedarse helado. La Navidad presente incluso entonces, en mitad del fragor veraniego, del cocimiento generalizado, la añoranza del turrón y de los polvorones, hacia Belén va una burra, rinrin, y pasando unos calores que pa qué.
El festival de Belenes, y nosotros sin saberlo.

lunes, 22 de diciembre de 2008

El Arbol de Navidad de mi casa que es particular. Por Myriam

Poner el árbol en mi casa no es tarea fácil, hay que estar bien preparado...



Son necesarios los siguientes aperos...





Alguien que sujete la escalera y alguien que se suba...




Y una gran habilidad para salir corriendo en el momento justo, cuando empieza a nevar...



Con esto en mi casa ya está todo preparado así que ¡FELIZ Y SANTA NAVIDAD A TODOS! ser muy muy felicies y hacer felices a los demás.

(Ya no me cuelo más no os enfadeis besos a todos...)

sábado, 6 de diciembre de 2008

Unos días antes. Por Marta-Clavo

Hace más de un mes que me pinchan los abetos, los cuernos de los renos, las barbas del gordo de rojo, las estrellas de cinco puntas. Llenan todo de estrellas como si hubieran olvidado que hay millones cada día si uno eleva la mirada al Cielo, y todas brillan hermosas. Claro que luego está La Estrella. La que guió a los Magos de Oriente hasta el lugar donde había nacido Dios. Eso es la Navidad. Que viene de Natividad; es decir, nacimiento. Del Niño Jesús. Que es lo que celebramos en Navidad. Pero no en noviembre, ni siquiera diciembre entero. Y que es -curiosamente- lo que motiva que todo se llene de luces y música, los regalos, las fiestas… ¡Incluso que los años de nuestra era se cuenten como se cuentan! Esto es, desde el año cero, cuando Dios vino al mundo en forma de criaturita preciosa e indefensa.
A qué vendrá entonces que los escaparates, las bolsas y las guirnaldas me feliciten la Navidad desde hace más de treinta días si la mayoría de la gente ha dejado vacío, hueco, todo ese sonido alegre que inunda los últimos días del año y nos calienta el corazón en fechas tan frías; qué sentido tiene si apenas nadie se entera -literalmente- de la fiesta. Como tampoco recuerdan de que el día 8 de diciembre celebraremos la de la Inmaculada Concepción (mucho menos que hoy es la de San Nicolás) y se conforman con tirarse a la bartola durante tres días ¡hala! por el puente de la Constitución.
En mi familia, desde que somos chiquitos, un par de semanas antes de Nochebuena vamos al monte a por musgo. A por el musgo que después será el suelo verde de Belén, por el que paseen las figuritas: la chica melancólica del cántaro, el panadero, la lavandera del río, el gandul que duerme sobre la hierba, los pastores y la lumbre, las gallinas, los gansos, los conejos, el pozo. Sus Majestades, los Reyes elegantísimos, que asoman un poco al final del decorado y que hasta el día seis de enero no estarán ante el Portalito. Y por supuesto, María y José. Y el Niño Bonito que vino a salvarnos.
Con el paso de los años, estamos más dispersos, en distintos lugares, dedicados a cosas diferentes. Pero nos hace la misma ilusión que entonces ir a Altube o a las faldas del Gorbea, bien abrigados, con la navaja de marinero, a recortar tepes gorditos. ¡Mira, aquí aún no ha pisado nadie! Y entonces entra la navaja de marinero. Una navaja de marinero tiene la punta roma aunque el filo es cortante. La llevaban los hombres de mar para sus labores con los cabos, las redes que se liaban... pero dificultaba que, tras largas temporadas alejados de tierra, cuando los ánimos se crispaban y las peleas a bordo estallaban con la misma facilidad con que se prende la gasolina al encenderla, la tripulación se acometiera con armas punzantes.
Parece que ya me he ido por las ramas. Por cierto, en Belén no había renos. Y vale por hoy ¿verdad? Mañana le toca a Luisa.