Mostrando entradas con la etiqueta Duduá. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Duduá. Mostrar todas las entradas

martes, 16 de diciembre de 2014

Hoy tenía que hacer un recado al salir de trabajar, en la fría noche que en otro momento hubiese sido agradable sobremesa o caluros tarde. Esto del calendario y de los fríos invernales me tienen frito. A ver si cambia ya lo del cambio climático, somos todos tropicales y tenemos luz para aburrir. Estoy hasta las tuercas de este tiempo de lapones que nos toca las narices.
Total, que desviándose un poco el paseo, me podía llegar hasta una panadería en al que hace tiempo había encontrado mis polvorones favoritos. Los San Enrique.


Los polvorones San Enrique se encontraban hace años en un súper del barrio, pero, oh tempora, oh mores, el súper ahora es de una cadenilla y ya no voy, salvo en contadas ocasiones a comprar Denenes y Mahou Clásica, esto es alcoholes, aunque el 50% aptos para niños. Pero los polvorones ya no son esos, me parece. En una ocasión anduve buscando por la interné  a ver si encontraba la forma de hacerme con ellos y, albricias, di con esa panadería.
Esta tarde estaba fea, oscura, fría y en lugar de tiendas había cosas de chinos que te ponen uñas y sitios así. Si en el siguiente tramo no está, desistimos. Vale. Y estaba.
He comprado un saquillo.
Este.

Y ahora me los iré comiendo.

¡PMPLNAAA!!!

lunes, 8 de diciembre de 2008

Los villancicos, por Nodisparenapianista

A mi, los villancicos no me vuelven loco, pero hay tres o cuatro que me encantan.

Una vez Iñaki Fernando y yo estuvimos a punto de presentarnos al festival de villancicos con una versión macarra del Tamborilero. Ojo, macarra pero respetuosa. Al final todo se quedó en divertidísimos ensayos, pero no desespero. Si Axl Rose tardó quince añós en su disco, quién dice que no pueda recuperar ese temazo cualquier Navidad de éstas.

Auténtica imagen tomada en una sesión de ensayos. Ojo al atril, que era la funda del trípode de la cámara de vídeo. El hambre, que agudiza el ingenio.

Luego está ese que es como una jota -resuenen con alegría los cánticos de mi tierra...- que en la parroquia la gente canta con una efervescencia fervorosa. A esas alturas de la Misa del Gallo ya estamos todos cocidos de calor, porque está hasta los topes, pero el entusiasmo no sólo no se amilana sino que crece con una fureza inusitada. Y, oye, a voces, no veas. A lo primero me cargaba, como las jotas en general, pero ahora me gusta, como las jotas en general. Yo hago jotas vacilonas, pero esa es otra historia.

Bueno, pues resulta que tuve un móvil que me funcionó bastante mal pero que tenía un villancico, así que un año le pude poner ese timbre en Navidad. Y era muy bonito a la par que simpático. El móvil era fucsia, aunque las malas lenguas decían que era rosa. Panda de cegatos. Total que se escacharró, porque venía malo de serie, una castaña. Fucsia (o rosa) pero castaña. Deambulé de telefonillo a telefonillo, pero sin villancico. Y aquello no me gustaba, no señor. Así que el año pasado , cogi el que tengo ahora, que permite grabar y organicé un villancico a tres voces. La mía, la de HermanadelPianista y la de MamádelPianista. Una estrofa, la misma de hecho, cada uno y luego los tres juntos. Oye, nos reímos las tripas grabándolo y ahora soy la envidia del personal.



Es un rollo, porque está en un formato raro, así que no se si se puede descargar o que, pero a malas, lo grabo a lo bruto y que sea lo que Dios quiera. Y mientras, si me llaman, lo dejo sonar.

Otro día, otro año cuento cuando me aprendí ese minivillancico.