Mostrando entradas con la etiqueta Ñam. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Ñam. Mostrar todas las entradas

miércoles, 7 de enero de 2015

El día después


A estas horas, Jaime estará aún con cierto empacho después de engullir roscón de Reyes como si lo fueran a prohibir.
Jaime es el chico que trabaja en la mercería de mi calle. Todo un profesional de la venta: habla por los codos, se maneja con las clientas mejor que su madre-jefa, les da la razón en todo y le vende una gabardina a Tarzán si es preciso. Jaime tiene una debilidad en su vida gastronómica: el roscón de Reyes.
- Un año (afirmaba sin pudor) no comí. Me puse morado de roscón en el desayuno y a la comida no pude llevarme nada a la boca. Pero estaba tan bueno...
Desde entonces, cuando se acercan los Reyes nos acordamos de él. ¿Habrá encargado Jaime ya su roscón? Mira que si se queda sin él... 
Hay que decir que yo le comprendo un montón. La culpa de todo la tiene Miguel, el panadero, que fabrica unos roscones para empezar y no parar.
¡Ñam, ñam, ñam!!

martes, 16 de diciembre de 2014

Hoy tenía que hacer un recado al salir de trabajar, en la fría noche que en otro momento hubiese sido agradable sobremesa o caluros tarde. Esto del calendario y de los fríos invernales me tienen frito. A ver si cambia ya lo del cambio climático, somos todos tropicales y tenemos luz para aburrir. Estoy hasta las tuercas de este tiempo de lapones que nos toca las narices.
Total, que desviándose un poco el paseo, me podía llegar hasta una panadería en al que hace tiempo había encontrado mis polvorones favoritos. Los San Enrique.


Los polvorones San Enrique se encontraban hace años en un súper del barrio, pero, oh tempora, oh mores, el súper ahora es de una cadenilla y ya no voy, salvo en contadas ocasiones a comprar Denenes y Mahou Clásica, esto es alcoholes, aunque el 50% aptos para niños. Pero los polvorones ya no son esos, me parece. En una ocasión anduve buscando por la interné  a ver si encontraba la forma de hacerme con ellos y, albricias, di con esa panadería.
Esta tarde estaba fea, oscura, fría y en lugar de tiendas había cosas de chinos que te ponen uñas y sitios así. Si en el siguiente tramo no está, desistimos. Vale. Y estaba.
He comprado un saquillo.
Este.

Y ahora me los iré comiendo.

¡PMPLNAAA!!!