Las cajitas del Belén de Mingote ya están de nuevo rellenas, el templo romano recogido, la casita se quedará por ahí para hacer de escenario de los clics o algo y el portal que quedó un poco así, probablemente pasará a mejor vida pero servirá como memoria para hacer uno mejor el año que viene. Los paneles de fondo, repintados a la Mingote, perviven no se muy bien cómo, porque están hechos en cartonajo y con pinturonas, pero molan, molan.
Dentro de la caja del árbol hay bolas y espumillones, lo cual que en los once meses de encierro, para mi que harán una buena fiesta ahí dentro. Luego están las luces, unas muy bien puestitas y otras que necesitan renovación, porque ya sólo van las azules y las rojas y ya está bien de tanto furbo.
Para el año que viene hay que volver a poner las nubes, que quedaban muy divertidas y hay que mejorar los suelos, que la arena playera requetereciclada ya no da para más. También tenía unos tarugos de madera para el ángel que al final no puse, porque no me dio tiempo a pulirlos y barnizarlos, pero, o mismo que la parranda del espumillón, hay once meses para ir pensando y para ir trabajándolo.
Lo mismo, once meses, de FestivaldeBelenes. Que hay tiempo para ir anotando cosas, echando estampillas, recordando historias, para buscarlas, para soñarlas.
Gracias a todos, beleneros del mundo, por vuestras aportaciones, dentro, fuera y a los lados del cuadrante, el pobre cuadrante. Creo que pese a todas las dificultades, lo hemos hecho muy bonito, pero también me parece que nos podemos superar, así que ahí va en envite: para la próxima Navidad, más y mejor.
Bueno, pues si nadie dice lo contrario, echamos la persiana y hasta pronto. Os deseo que, desde hoy hasta el próximoFestivaldeBelenes los días se os llenen de Navidad, de villancicos y de la sonrisa del Niño Jesús. Gracias a todos.